Elena Garro o la venganza simbólica hacia el poder

MARIO GUARDADOǁ Después de tres décadas leyendo, entre otros autores que no fueron mujeres, un día me desperté y decidí dejar la misoginia lectora a un lado y fue así que conocí a los “amores de mi vida”; un caballero no se acuerda de los nombres de sus mujeres, reza un axioma un tanto machista en el fondo, yo sí, no solo los recuerdo, sino que las menciono en cualquier plática y me ufano de ser el que más las ha amado; con Elena Garro no me sucede igual,  tengo un romance post mortem, lejos de la necrofilia, lindante sí con la pasión del amante, de “esos amantes que suelen todavía mandar flores”, aunque le  vendrían bien a ella, no sé dónde está su tumba.

Leído que fue un mamotreto de 541 páginas en el año de las turbulencias sociales, me encuentro conforme y ratifico que Garro ha sido la mejor escritora latinoamericana que habré leído en los últimos treinta y tres años exactos que llevo de placer lector.

El relato de los hechos: encontrándome en la ciudad de León de Nicaragua, bajo la influencia de tolvaneras maniceras leí los Cuentos completos de Garro, en los que pude encontrarme con una narrativa concisa, fluida, simbólica y comprometida con la misma literatura.

En sus cuentos hay un trato o exposición de personajes que han sido marginados por la sociedad; encontramos niños, mujeres, ancianos e indígenas que eran los excluidos de una sociedad de mitades del siglo XX, además, una exaltación de la condición femenina en la manera en que los cuentos se narran desde la perspectiva de una mujer, usando como símbolo la cocina, el estadio donde las sociedades excluyentes han prescrito a las mujeres. Es desde ese escenario donde la escritora aborda de manera sutil el asunto de las restricciones de esa época, bajo una sociedad entonces más radical en relación a los roles y al machismo.

Hace un ingenioso manejo del sarcasmo cuando los personajes culpan a una mujer de ser la causante de la destrucción moral de su familia por el hecho de haber sido violentada por un hombre, al culparlas de ser las causantes de su desgracia.

Ella  desprecia en su prosa la actitud de la sociedad en la que se ve inmersa, por el hecho de infringir un patriarcado que las asfixiaba, condenándolas a las cuatro paredes de una cocina, espacio que resulta vital para su narrativa, aunque a la vez la mata a ella como mujer; viaja en el tiempo, desde ese espacio donde se le truncan sus sueños, que le amarran su libertad física y mental.

Nos muestra la complejidad de tratar de romper con una tradición en la que se le negaba a las mujeres toda la libertad posible, un vivo ejemplo de esto es el cuento La culpa es de los tlaxcaltecas, la libertad del erotismo de los deseos propios de una mujer. Entendemos que este afán de ruptura le supuso una especie de aislamiento social, moral y el daño a su identidad.

El polémico papel que jugó en los acontecimientos del movimiento estudiantil de 1968 en México condujo a la negación de su valor literario.

De su éxodo, hay mucho en su narrativa llena de viajes, parajes geográficos, no con el deleite turístico que esto puede suponer sino con el desgarro que padece el forastero, el que es ajeno a todos los lugares que llega, es la visión un tanto del desamparado que vaga por una ciudad, sin dinero, sin amigos y con hambre, como lo podemos ver en el cuento El zapaterito de Guanajuato.

Los recuerdos del porvenir y La culpa es delos tlaxcaltecas nos dan una idea irracional del tiempo; vincula la realidad a la imaginación relacionada con su realidad, la anterior a su destierro y la posterior a su diáspora; también es un poco la racionalización de las debilidades humanas, “yo te traiciono porque tengo miedo”, eso encierra el afán por la conservación, es decir, te traiciono ante algo que es más fuerte que yo y que nos puede destruir a ambos, negociando la tranquilidad y el statu quo.

Es ostensible que los personajes desamparados, en una sociedad indiferente al dolor o a la necesidad ajena, transitan orondos por la narrativa de Garro, retazos de dolor y desamparo pude sentirlos en aquella frase de El zapaterito de Guanajuato: “tres días sin comer, sin dinero, sin amigos en una ciudad hosca y desconocida”.

A Elena también le atrajo el poder, como a la mayoría de los escritores, tenía una especie de fascinación y asco a la vez y lo deja plasmado en el cuento La invitación al campo, en donde entabla una conversación con un político que le hace la mejor descripción del tiempo, visto desde la óptica de un político, que ya con eso nos ahorramos tres cuartillas en esta reseña, ¿qué puede pensar un político acerca del tiempo, sino una idea acomodada a sus intereses, a perdurar en el tiempo, a querer ser el pasado, el presente y el futuro de una sociedad? Cualquier parecido con la realidad dejémoslo fuera de este escrito por ahora. Asistimos a lo tenebroso que es el tiempo vinculado con el poder, pero también podemos avizorar cómo se ha llevado el poder con la intelectualidad, aquí la mujer intelectual enfrenta al poder, un poco de criptonita, seamos más profanos, un poco de sal para la babosa.

La creación literaria de Garro por eso también es una venganza simbólica hacia el poder, la reivindicación de las víctimas del poder.

Otro aspecto relevante son los monólogos de los personajes, una técnica a la recurre para dar énfasis dramático y elocuente que sus personajes necesitan para luchar contra el sistema, reivindicar los elementales derechos a los que se deben acceder en una sociedad equitativa.

La geografía de sus cuentos es una especie de pretexto para ubicar en esos lugares, todas sus tristezas, su eterna condición de forajida, un escenario nada más para sus personajes y para sus penas, pero no tienen nada de dichoso, son el lugar donde ella pone la orfandad, el desconcierto, el dolor de ser desarraigada, sus sombras gravitando entres los deseos de libertad y las barreras que impone la sociedad.

Elena Garro Cuentos Completos son 38 cuentos que contiene los volúmenes La semana de colores ( 1964),  Andamos huyendo Lola(1980), El accidente y otros cuentos inéditos (1997), así como los cuentos inéditos “Amor y paz” y “Lago Mayor”.

Cuentos completos. Alfaguara 2017 541 páginas. 33 dólares

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