Desesperación en la autopista

MADELINE MENDIETAǁ Uno de los cuentos que nos retrata qué sucede con la humanidad cuando sufre de encerramiento es La Autopista del sur de Julio Cortázar.

En 1979, apareció una adaptación al cine, El gran atasco, aunque no aparecen los créditos de su autoría. La película italiana narra el embotellamiento que durante meses tienen un grupo de personas que viajan por distintas razones a Roma.

En el relato de la Autopista del sur, los personajes son nombrados por las marcas y colores de los carros, ocurre un atasco del cual nunca se supo el motivo. En la medida que avanza, nos vamos dando cuenta que lo que el narrador describe es la historia de la humanidad en sus diferentes etapas, pero en un sentido retrospectivo. Es la gran paradoja humana, frente a las catástrofes respondemos de distintas maneras: aparece lo mejor,  también lo peor.

En encierro y la impotencia podrían ser dos grandes temas abordados en la obra. Sin embargo, el narrador nos introduce a micros encierros en cada automóvil, las angustias y vicisitudes de las personas que permanecen contenidas en esas circunstancias que les impide avanzar.

La gran metáfora del cuento es un repaso por las distintas etapas del paso a la civilización del hombre, en la primera el intercambio de cigarrillos, de palabras entre unos y otros. Luego en la medida que se empiezan a agotar los víveres, realizan trueques, se implementa el capitalismo porque los que tenían más iniciaron a comercializar y trataban de mantener ese mercado para suplir las necesidades de quienes permanecían en el atasco, que duró días, semanas y meses.

La historia se concentra en las emociones de estos personajes cómo manejaron la ansiedad, la desesperación y las posibles rutas de salida para buscar cómo llegar a sus destinos. Pero también las esperanzas, el amor, la violencia, la ira, el abuso son parte de este engranaje de maquinaria que el narrador nos va contando a través de las marcas de diferentes vehículos que de una forma u otra, también nos reflejan esa naturaleza del ser humano que nos proyectamos a través del mundo comercializado y enajenante.

En una entrevista que le hicieran a Cortázar,  señala que vivió una situación similar mientras viajaba por una carretera hacia Roma. En esa ocasión, señaló que lo que más le sorprendió fue la trivialidad que los medios abordaron el problema.

Lo maravilloso del cuento que es cobra mucha vigencia en este momento de globalización, de redes sociales, de la hiperinformación a la que estamos a diario sometidos, donde la pandemia los mantiene encerrados en casa y no tenemos más que consumir lo que en las redes se ofrece que puede llevarnos a momentos exasperantes.

Cortázar, retrata que el ser humano, tal como decía Ortega y Gasset, es él y sus circunstancias. Es decir, en momentos extremos, donde la desesperación por llegar a un puerto seguro nos agobia a diario, podemos sacar provecho, ventaja y seguir atropellando a quienes en la ruta de la vida nos acompañan, pero también podemos hacer la diferencia y mostrar empatía, solidaridad con quienes sentimos que tienen menos oportunidades o se les dificulta sobrevivir.

Al final, igual que ahora que se bajan las medidas extremas de restricción domiciliar, todos buscaron una salida para retornar a sus hogares y recuperar la rutina de vida que tenían. Después de un forzado confinamiento, solo tuvimos un poco de tiempo para mostrar que tan empáticos podemos ser con los demás y luego tomar nuestro timón, pisar el acelerador para continuar en esa autopista que no nos lleva a ninguna parte.

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