Atemporales son los amos y esclavos

DANILO JARQUÍNǁ A pesar de lo imprescindible, fascinante e incluso indignante que puede llegar a ser la historia, algunos se niegan a imaginar y comprender cómo habría sido la vida si nosotros hubiéramos nacido un poco antes.  Y bajo esta viva ficción pude leer Los monos de san Telmo de Lizandro Chávez Alfaro, padre de la narrativa nicaragüense, injustamente olvidado por las editoriales. Pero escritores geniales hay muchos, entonces qué tiene de especial Lizandro y por qué hay que leerlo.

El libro es una canasta de trece cuentos basados en la historia nacional, escrito precisamente en los años sesenta, cuando la dictadura somocista y la resistencia era un solo fulgor de tiros y patria. En él se describe una Nicaragua cautiva como los mismos monos de san Telmo, azotada, envasada y vendida al tío Sam, aunque  la magia que se escapa de la prosa  recae en sus personajes tan humanamente nicaragüenses que es imposible no imaginárselos vivos como arquetipos de algo que siempre estuvo en la pupila de este país: pobres por herencia y ricos de tierra y sus saberes. Todos ellos obsesionados y sedientos, firmes a la pasión que los hace morir y matar.

Tampoco puede faltar la crítica política, en cuentos como Insignia y El zoológico de papa, en el primero se aborda un encuentro entre un joven costeño y los soldados gringos de un hidroavión donde se juega la dignidad por una manzana. El segundo,  retrata al pequeño dictador Somoza, con bestial mentalidad y seguro de haber nacido para mandar, narra su crónica infantil alrededor de las bestias de su padre y la estrecha relación con los que no piensan como él. Es uno de los cuentos más breves, pero rico del característico humor cínico e irónico que tiñe a casi todos los cuentos. 

Al no poder mencionarlos todos dejo mi favorito Corte de chaleco, sin duda el más trabajado, narra la trágica historia de ira y venganza de una figura emblemática Pedro Altamirano. Casi se huele la pólvora entre las escaramuzas,  la tensión, la rabia e impotencia del abuso sexual y casi se ve a Sandino respirando, vivo y hecho de literatura.

En este libro ni los perros se salvan de ser ahorcados, porque no es una historia de nobles la que se escribe, entre mis favoritos hay un loco que es puro torso o “medio hombre” capaz de desbaratar la realidad en un discurso casi shakesperiano, muy experimental y entretenido.

Entre estos también existen cuentos con temáticas similares como “La estructura” y Sudar como caballo, donde se aborda la construcción de algo anhelado y utópico, artistas entregados al oficio que lo saben como un arte absurdo, pero lleno de sentido para ellos.

En conclusión, Los monos de San Telmo es el libro que todo nicaragüense tiene que revisar si alguna vez le interesa leer una voz casi totalizadora de la cultura y la identidad  nacional, de los esclavos y los amos.

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