La ciudad en los ojos de Aburto

ENRIQUE GRANADOSǁ Juan Aburto fue un caso raro dentro de lo vernáculo nicaragüense, rompió el  esquema que se tenía hasta ese momento con autores como Otto Smicht, Adolfo Calero, José Román, Fernando Silva, Mariano Fiallos Gil y otros autores, cultivadores de las narraciones costumbristas, regionalistas y vernáculas, esta última con buen explotada en Centroamérica por el salvadoreño Salarrué.

De Aburto se sabe que es pionero de lo vernáculo urbano, nos introduce a la ciudad, poseído por el carácter la nostalgia, un lenguaje sencillo, luego, en cada libro nuevo nos va llevando con nuevos temas y formas novedosas de contarlos, ciertos guiños a la narrativa fantástica y al relato breve.

Es con Narraciones (1969), su libro primero que asistimos a esa ventana citadina, al aburrimiento que con ella existe, a la nostalgia de años infantiles y costumbres. Varía con los tipos de narradores,  pero en la mayoría alguien es quien nos habla, como contándonos su vida en el barrio, en la ciudad; confesiones a veces poéticas, descriptivas y llenas de ese algo propio de la ciudad: carteles, calles, juegos, tedio, amores accidentales. 

Aburto fue ese tercer narrador, luego de Lizandro Chávez Alfaro y Mario Cajina-Vega, que nos trajo esos elementos novedosos que eran necesarios para nuestra narrativa nacional; de prosa limpia, él le dio ese toque genial que le hacía falta al cuento vernáculo: Un nuevo escenario. 

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