El universo narrativo de María López Vigil

MADELINE MENDIETAǁ Hablar de María López Vigil, es hablar de una larga trayectoria y una autoridad en la narración de cuentos e historias infantiles nicaragüense. En el 2019, fue distinguida por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) reconocieron con el Premio Cervantes Chico Iberoamericano por destacarse en la literatura infantil y juvenil.

Escribir para niños o jóvenes no es una tarea fácil, requiere limar todas las callosidades que nos convierten en adultos con responsabilidades,  y defectos. Como adultos, el primer abandono que hacemos es a nuestro niño o niña interior, olvidamos quiénes fuimos  a esa edad, perdemos la capacidad de asombro ante cualquier descubrimiento sencillo o soñar despiertos con ser uno de nuestros personajes o superhéroes.

Pero en el caso de  esta narradora, siempre tiene a flor de piel esa infancia. Sus cuentos son fantásticos, la variedad de sus historias, las suelta con la diversión de una traviesa niña porque sus cuentos   contienen diversión. Desde la adaptación del Guegüense, el Rabinal Achí, hasta la recopilación de leyendas misquitas,  ha sido una incansable promotora de la lectura infantil. Durante su trayectoria, ha encontrado grandes aliados como la editorial y proyecto Libros Para niños, UNICEF, Save The Children, entre otros, que han sido un soporte para la divulgación de su obra.

Sin embargo, su cómplice principal es su hermano Nivio López, ilustrador de cuentos infantiles quien ha puesto su talento plástico en las  ambos han creado ese universo infantil que ha logrado una cantidad considerable de títulos entre los que destacamos:

“Un Guegue me contó

“Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense”

“La balanza de Don Nicolás Sandoval”

“Los dientes de Joaquín” y “La lechera y el carbonero”

“Cinco noches arrechas”

“Rabinal Achí o Baile del Tun”

Cuatro leyendas mískitas: “Por qué hablan así los dantos”, “Por qué nadan así los patos”, “Por qué son enemigas la tortuga y la culebra” y “¿Por qué son así los sapos?

“La guía del Pipián”

“El chavalo relámpago”, estampas de la vida infantil, del ícono deportivo, el pelotero Dennis Martínez.

La literatura infantil en nuestro país requiere de una atención especial, no hay muchos autores que se especialicen en esta categoría. Los hermanos López Vigil han realizado un trabajo sorprendente que compite contra la tecnología, los juegos electrónicos y el mundo del animé que atrapa a los jóvenes. Sin embargo, ellos tienen un espacio como precursores del género que además realizan un rescate de la tradición oral, como es el caso de “Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense”, “Un Guegue me contó”, “Cinco noches arrechas”, los dos primeros son adaptaciones infantiles de la obra de teatro “El Gueguense” y el último son las versiones de leyendas de miedo que han sido parte de la tradición oral y popular en diferentes ciudades del país.

Los cuentos de ella incorporan de una manera fresca y pícara expresiones, giros del lenguaje popular nicaragüense, además de darle un sello muy particular a sus moralejas o enseñanzas en los mismos. En el cuento “Los dientes de Joaquín”, la narradora de forma graciosa nos cuenta las peripecias de Joaquín, un niño que empieza a mudar los dientes y todo su proceso de aceptación, autoestima y reconocimiento para lograr que una niña se fije en él, pero que no le vea su mayor defecto: la pérdida de sus dientes.

Sus obras son amenas, esperanzadoras, ocurrentes con una línea didáctica pero que no conlleva a un moralismo o juzgamiento de tal o cual actuar. En ese sentido hacer partícipe que los lectores, infantiles o no, se vuelquen en el mundo de esta literatura que despierta esa capacidad de asombro de ocurrencias divertidas que suelen provocar un rato ameno en quien toma un libro de la rica colección de  esta autora.

Puedo concluir que esta mujer, quien además tiene una obra enorme en libros de teología, artículos sociales, tiene un rico mundo infantil al que regresa como la tierra del nunca jamás (Neverland) donde los niños nunca crecen, están llenos de aventuras, diversión y conviven con piratas, hadas.

En la tierra de López Vigil, el jinete sin cabeza, la balanza de Don Nicolás que realiza inventos asombrosos, la cegua y el pícaro Guegüense nos recuerdan que para volver a ser niños, basta con leer en voz alta un cuento y nuestro rostro recuperará la sonrisa; quizás un poco la imaginación nos lleve a soñar despiertos.

Madeline Mendieta. Escritora y gestora cultural, tiene 2 poemarios publicados, traducida al inglés, francés, alemán y portugués.

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