Espejo de mano

JOSÉ LÓPEZ VÁSQUEZǁ Dragón Ball Z, Samuray X, Naruto, Yu-Gi-Oh y otros ánime  se han apoderado del público y mercado infantil, ganándole la batalla a todas esas adaptaciones de cuentos llevados a la pantalla chica por Disney, pero sobre todo, han logrado, lamentablemente que estos hayan perdido el interés por la lectura. Sin embargo, libros como El Principito de Antoine de Saint Exupéry, a pesar de competir contra éstos, e incluso, con otras caricaturas con toda clase de efectos, de creatividades e imágenes en 3 o 4D, sobrevive y sobresale, al menos, aún en algunos pensum académicos de algunas escuelas y universidades, sobreponiéndose a la pereza, tanto de alumnos como de docentes.

Compuesto de treinta y siete capítulos, y expresado a través de un lenguaje sencillo, que no debe confundirse con lo simple; con dibujos propios del autor que contribuyen a tener una mejor interpretación y entendimiento. No deja de ser contemporáneo, a pesar de haber sido publicado en una sociedad altamente deshumanizada, hace más de 60 años.

Su argumento parte del extraño encuentro en el desierto del Sahara entre un hombre adulto común y corriente y un niño especial venido de un mundo lejano. Este hombre, además de cumplir un rol protagónico, es quien nos narra la historia, la cual, desde sus primeros indicios nos mostrará que tanto la belleza como la felicidad para los adultos se mide a base de cifras, y no como ocurre con El Principito, que la disfruta a través de las cosas más sencillas que nos ofrece la vida, como contemplar una flor o las puestas del sol. Así mismo, nos dirá, que al visitarlos en sus asteroides, e intercambiar palabras con ellos y observar sus conductas; intuirá, sin decirlo, que la vida de éstos se resume en lo absurdo,  rutinario,  utilitario y ridículo.

Ya en La Tierra, en el mero desierto, conocerá un zorro, una serpiente, un guardagujas y un mercader. Cada uno juega un papel simbólico dentro de la narración. Ahí, de igual modo, conocerá al piloto aviador, nuestro narrador protagonista.

En sus diálogos se reflejará la ingenuidad del Principito, siendo una de sus principales cualidades.

Se hablará de la importancia de la amistad y de que las cosas más valiosas de la vida son invisibles.

En una época como la nuestras, donde los lujos, las pertenencias y el pragmatismo, donde la hipocresía y falsas personalidades son los condimentos más esenciales del platillo de la vida, un libro como El Principito resulta ser oportuno no solo para los niños sino que también para nosotros.

José López Vásquez. (Managua, 1986). Poeta, escritor y crítico literario. Su poesía y prosa ha sido publicada en diversas revistas, suplementos y antologías. Es autor de los libros de poesía “El mesías no volverá a nacer” ganador del Certamen Nacional de la serie mi primer libro de poesía, (2009, colección cultural el güegüense; Instituto Nicaragüense de Cultura)”; e Infierno Erótico (2012; Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores); ganador del Premio Nacional de Cuentos Fernando Silva 2019.

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