Solo para chavalos solitarios

ALDO ALDANAǁ La literatura para infantes, incluso para los jóvenes, exige al escritor más imaginación y una fina retrospectiva al niño que  fuimos en algún momento; si de ganas de imaginar cosas hablamos, a los niños no hay quien les gane, difícilmente una historia podría interesarles si no tiene los ingredientes necesarios para captar su atención.

El miembro de la Real Academia Española, abogado, cuentista y novelista español José María Merino nos regala en este cuento “El viaje secreto” (2003) la iniciación en el finísimo arte de leer, de un párvulo aficionado al baloncesto, cuya curiosidad se vio estimulada por la dispar apariencia y actitud de “Monte”, el chico nuevo del Colegio donde su tía lo envía a estudiar.

En una entrevista dada a la editorial Anaya, el autor menciona la importancia que para él tuvo la infancia, no solo para construir esta historia, si no para su obra infantil que le ha valido premios tales como el Premio Nacional de Literatura infantil y juvenil.

En este cuento, Merino explora la divisiones y jerarquías que se forjan en los internados masculinos, en la España de la posguerra, y de cómo las diferencias van provocando todas las situaciones en que los personajes se encausan hasta un terrible incidente que lamentarán todos los involucrados.

Tototoño” nos cuenta de primera mano su experiencia en el internado, sin olvidar las circunstancias del porqué de su apodo y  a la vez justificar su indiferencia inicial a Monteagudo, el chico nuevo que además de no interesarle, aparentemente, nada alrededor de él y no dejarse impresionarse por “Rute”, el golpeador del Colegio, lee, sí, un lector, el fenómeno del Colegio donde hasta las curas tuvieron que requisarle la extraña maleta en la que portaba esos geniales artefactos que al parecer, como bien nos dice Tototoño, los curas no encontraron nada “peligroso” (literatura comunista seguro buscaban, tomando en cuenta que en la biblioteca de dicho Colegio, solo tenían literatura del famoso movimiento de la Iglesia Católica del siglo XX conocido como Acción Católica).

El cuento de Merino poco a poco se va transformando en un homenaje al lector, un lector siempre es bueno, que aprende a enfrentar el poder con entereza, prudencia y valor, que  se emocionará con que otros lean, que nunca está solo, y es lo genial de ser lector, que para no estar solo debés de estar con un libro.

Tototoño vence la barrera que al parecer todos habían impuesto alrededor de Monteagudo y se interesa por la obsesiva fijación que le causa la lectura de sus libros, y entonces descubre el viaje secreto, el viaje que te abstrae de la realidad, es que Merino describe también ese íntimo momento en que un lector es uno solo con el libro.

La historia tiene un final agridulce, pero no alejado de la realidad de los infantes de entre  ocho o doce años en cualquiera de nuestras escuelas. Una pelea, una tragedia, una ausencia. Lo que si se vende bien es y será el sentido de justicia que despierta en el grupo de estudiantes cuanto el mismo Tototoño enfrenta al dominador, y es que pareciera en primera instancia que Tototoño ha dejado de ser indiferente a la brutalidad de Rute, aunque también se podría decir que Merino de trasfondo nos deja la idea de que las masas embrutecidas dejan de serlo solo leyendo, demasiada moralina para un cuento.

A pesar de ese giro moralizante, los personajes, el entorno y la forma en que se narra la historia hacen de la misma una buena obra que entretiene, que es cercana, cuyos personajes son dispares y de lo más comunes, incluso el mismo Monteagudo, ¿quién no ha tenido alguna vez un amigo introvertido que ha dejado marcas, buenas o malas, en tu vida?

Lo mejor de todo es haber descubierto este pequeño librito en uno de mis estantes, de esas áreas que se visitan poco y que siempre consideras que dejarás libre para libros que posiblemente si leás algún día.

Merino, José María. “El viaje secreto” ANAYA. Colección: Espacio de la lectura. 1ª. Ed. Madrid. 2007.

Aldo Aldana (Telpaneca, Madriz, 1988) Egresa como licenciado en Computación en el 2009, es bloguero desde ese mismo año.

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