Amo todas tus imperfecciones femeninas

JOSÉ ULISES BENÍTEZ MONTOYA* ǁ Madeline Mendieta es una poeta nicaragüense con una voz propia y una escritura poética muy madura, con Verás que no soy perfecta (2021) nos ofrece un poemario experimental con una propuesta creativa. Los poemas, divididos en tres secciones (Errótica, Pachas y mamelucos, ¿Dónde está papá?) se sienten fuertes y cortantes, el ritmo y la melodía juegan un papel fundamental en cada uno de ellos, manifestándose agresivos contra la gramática.

La primera sección tiene un título fascinante, transgresor y subversivo, un vocablo creado por la autora, encerrando lo que trasmite cada poema: el sentirse mujer, la femeneidad de los años, la sensualidad, lo sexual y el erotismo visto desde todas las etapas de la mujer. El eros dentro de la poesía de Mendieta es algo innato del sexo femenino, no solo es lo físico sino todo el conjunto de la mujer, su inteligencia, sentir y pasión.

En “Errótica” se mezclan estos temas:

  1. El sensual físico femenino
  2. La apasionada y seductora mujer
  3. La seducción y añoranza del amante
  4. La celebración de la edad en cada etapa de la mujer

Esta sección tiene novedad en la figura literaria y el eterno erotismo, tienen un lenguaje diferente del erotismo común de la poesía escrita por mujeres. El que aborda Mendieta tiene originalidad, demuestra que se puede renovar esa forma del eros femenino con figuras literarias ingeniosas, bien armadas, versos novedosos y frescos. El lector sentirá poemas muy fuertes a la hora de leer, debido a la economía de palabras, sin embargo el juego melódico y el ritmo harán que asimile un poco ese tinte amargo que pudiera saborear.

 Los poemas:

  1. Verás que no soy perfecta
  2. Hay un hombre derramado en mi cuerpo
  3. Attempori
  4. Mientras todo esto pasa, yo absorta bruja, te observo

Serán perdurables y atractivos en esta sección del libro, tendrán muchos lectores y críticos exaltándolos de acuerdo a su génesis porque encierran el universe poético de Mendieta, muestran trabajo literario, cubren todas las temáticas de la sección y presentan esa sintonía que envuelve a la mujer (abuela, madre, amante, esposa, amiga, nieta, tía, etc…).

La segunda parte de este poemario es una fiesta a la maternidad abordada con otras perspectivas:

1.         Desde la fecundación.

2. La mujer joven siendo madre.

3. La pérdida del ser que crece dentro del vientre.

4. El parto

5. La conexión madre e hijos

6. El cambio de vida una vez nacido el hijo

7. La mujer que clama por sus hijos

En esta sección el lector se sentirá cómodo con la forma que la poeta plantea cada aspecto que le va ocurriendo a la mujer desde su vientre hasta el cambio de vida que le provoca ese ser que la hace madre.

Hay dos poemas sobresalen de esta sección:

  1. Introspección uterina
  2. ¿Dónde están mis hijos?

El primer poema tiene un experimento muy creativo dentro de la poesía, va escrito desde el vientre abultado hacia atrás, donde se encuentra el esperma y el óvulo para dar vida y se lee de una forma fresca, con un vocabulario franco y unas figuras literarias tan sencillas que asombran. El poema es tan corto que el lector deseará más.

El segundo poema muestra esa variedad de hijos que hacen sufrir o llenar de felicidad a una madre. Es un canto al mundo, al vientre de las mujeres, a las madres que son felices y sufridas por sus hijos, y como lo plasma la poeta en ese verso final: “Si al fin y al cabo yo soy su madre”.

La tercera parte del poemario destroza ese mito del padre ausente, se pierde de sus hijos, que no aconseja. Mendieta nos rompe en pedazos en esta sección con una reivindicación al lado paterno. El lector recibirá un golpe rotundo cuando termine este apartado, pues toca como buena poeta ese lado sin recriminaciones ni reclamos, al contrario, exalta al hombre-padre que hace todo lo posible para estar al lado de sus hijos, también ofrece la búsqueda constante del padre por parte de ellos y ve a ese padre-humano disfrutar de lo que lo apasiona.

El poema “Comala” lo recomiendo. Y si quieren despedirse definitivamente de su padre o recordarlo lean “Senil”.

Para finalizar, deseo comentarles que el último poema no tiene una razón para estar en esa sección, pues está dedicado a Francisco Ruiz Udiel, y detonó en mí el recuerdo de ese hombre extraordinario para conversar y su humildad, no lo conocí en persona, nuestra amistad fue por redes sociales. Esa noche, chateé con él, no me dijo nada de los demonios que lo atormentaban. Yo también deseo verlo de “Camino de Regreso”.

Madeline Mendieta, quiero decirte que amo cada una de tus imperfecciones de mujer.

*Matagalpino radicado en Savannah, Georgia.

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