A una mujer le gusta otra en un libro de Mary Carmichael

ALDO ALDANAǁ En octubre de 1929 se publica por primera vez el ensayo Una habitación propia de la escritora inglesa Virginia Woolf, el cual fue escrito a modo de conferencias desarrolladas un año antes en el Newnham College y el Girton College, ambas entidades universitarias femeninas de la Universidad de Cambrige.

El ensayo usa una voz narradora ficticia que explora la situación a la que se han enfrentado las mujeres a lo largo de la historia en campos que la circunstancias, las tradiciones y costumbres hacían que fuese dominado por hombres. Toma como base personajes ficticios como personajes muy conocidos, tanto en ámbitos literarios como en otras artes. El argumento del ensayo tiene una clara intención de denuncia contra la restricción de la mujer.

La figura de la habitación propia que es la necesidad primaria de la mujer que en los espacios familiares nunca tiene a no ser que se trate para labores ya estandarizadas, no para escribir, naturalmente, será para Woolf la alegoría del espacio que todas las mujeres oprimidas a lo largo de la historia han necesitado para desarrollar sus habilidades, representa la oportunidad de liberarse y ocupar papeles principales en la historia, no ser las siempre poetisas que no existieron, como la hermana menor de Shakespeare.

En la habitación propia deberá existir, por tanto, la igualdad, la estabilidad económica, la posibilidad de prepararse y escribir libros de historia y geografía, en la habitación propia existen las libertadas conquistadas y por conquistar.

Y con esto no solo abarca a las mujeres que han recurrido a ocultar sus nombres para que sus obras sean publicadas, si no a la limitante de temas a los que se ven sometidas autoras tan conocidas como las hermanas Brönte o Jane Austen, donde la autora identifica el resentimiento de estas escritoras, sus frustraciones por lo que les toca vivir, el ansia de libertad que experimentan sus personajes, la denuncia que a través de sus letras de forma quizás no intencionadas hacen. Pero Woolf parece encontrar el cenit de todos los problemas universales que las mujeres han ido superando a lo largo de la historia, en el tema homosexual.

Valiéndose de una escritora ficticia Mary Carmichael, aborda el tema del lesbianismo de una forma contundente, describiendo como la mujer ha sido percibida en sus relaciones en la literatura y como la mujer misma ha cedido en muchas ocasiones al patriarcado más inconsecuente cuya valía fálica es demencial. Por tanto, al encontrar en la literatura a una mujer que hablan de un personaje al que le gusta otra mujer, Woolf piensa haber encontrado por fin a la mujer que logró tener su habitación propia, la barrar última “el salto”, como lo describe ella misma.

Virginia Woolf logra en este ensayo, discernir la situación actual de la mujer de forma retrospectiva, es atrevida todavía para esos años, al hablar de forma abierta de la identidad sexual que coexiste en la mente de cada hombre y cada mujer en el mundo, cuando apenas y la sociedad empezaba a asimilar la libido sexual propuesta por uno de los maestros de la sospecha Sigmund Freud. Para ella un hombre tiene una parte femenina claramente definida en sus habilidades y destrezas y aplastada por el entorno, lo mismo sucede con la mujer. El ideal de sociedad que Virginia Woolf concibe es aquella que logra encontrar el equilibrio entre estas dos identidades, pues la mujer muchas veces llegar a escribir sin ser plenamente conciertes de su sexo.

Entender el feminismo es una tarea dura para quien tiene normalizado en su mente la discriminación, entender de condición sexual, de identidad sexual, de expresión, de libertad, para una persona que crece pensando que hay cosas buenas, malas, cosas que hay que atacar y otras que aplaudir aunque no entienda, también es duro cuando los cambios les llegan sin aviso, eso le paso a la voz narradora de este ensayo, que se quedó sin habla cuando encontró en un libro a una mujer que le gustaba otra, y pensó que era imposible a una mente solamente feminista o solamente masculinista, crear algo bueno.

Este ensayo es un buen inicio para aquellos que intenta acercarse al feminismo, en su discurso Virginia es una tromba marina, pero no pierde la sensibilidad de una tarde de octubre en los pasillos de un edificio antiguo, que alberga ciencia, libertad y normas de restricción.

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