Carlos Fuentes y las formas de reinterpretar personajes

BEKER DÍAZǁ La humanidad lleva siglos contando las mismas historias. En forma práctica, la narratología y la semiótica las reducen a seis modelos básicos que han nutrido hasta ahora las mentes ávidas del lector, del espectador en el teatro, y las arcas de la industria hollywoodense. Para Vladimir Propp, destacado lingüista ruso, podríamos citar el Eclesiastés y asegurar que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Cuando no se trata de un modelo Chico conoce chica —donde caben Romeo y Julieta, Orgullo y prejuicio, y quizá parte de la historia de Helena y Paris—, es un modelo alternativo de tipo Cenicienta (Juegos del hambre), Ícaro (El gran Gatsby), Orfeo (El silencio de los corderos), o la búsqueda del héroe (El señor de los anillos).

Lo anterior no significa que la originalidad ya no tiene cabida en el mundillo literario de nuestra época. Lo novedoso no son hoy por hoy las historias, sino la forma en que se narran. El amparo del escritor es saber que esto se ha contado infinidad de veces, pero nadie lo ha hecho como yo. Así, Rayuela es una novedad, como también lo son la metaliteratura de Ruiz Zafón, las recetas literarias de Laura Esquivel o la novela experimental de Luis Martín Santos.

Es buscando esas nuevas formas de contar que llegamos hasta Vlad, novela corta publicada en 2004, como parte de la colección de relatos fantásticos de Carlos Fuentes, Inquieta compañía, y republicada posteriormente en 2010 por Alfaguara, debido a la gran popularidad que tuvo. En dicha obra, Fuentes hace gala de sus lecturas del género de horror y la intriga. La obra se justifica en lo que el mismo autor refiere: 

A pesar de todas las apariencias de modernidad, los seres que acostumbramos llamar imaginarios no mueren por completo, como si nuestros temores más grandes y nuestros más ardorosos deseos sólo entrasen en receso, guardados en un sótano junto a cachivaches inservibles, hasta que un accidente, una casualidad o fuerzas oscuras los convocan.

Es Vlad el relato que más destaca de los seis que componen la colección. Una obra maestra en que se reinterpreta el género gótico que iniciaran Mary Shelley y Bram Stoker. De este último, toma Carlos Fuentes el elemento del vampirismo y la personalidad del conde Drácula, y nos entrega a un homónimo, el conde Vladimir Radu, más grotesco y despiadado; aunque también resulta ser hilarante y sarcástico a momentos.

Nuestro héroe (o intento de serlo) es Yves Navarro, joven abogado, quien recibe la tarea de buscar una propiedad para el conde Vlad, que se trasladará de Valaquia a México. La esposa de Yves, quien trabaja en bienes raíces, se ocupa del asunto. Sin embargo, tan pronto como el conde se encuentra en tierra azteca, la vida de los Navarro se convierte en una pesadilla, de la cual no hay salida. 

La novela pone en relieve técnicas de metanarrativa, elipsis, cinematográficas, además de un lenguaje sin atadura, con pasajes explícitos y repulsivas imágenes que enriquecen su trama. No es esta, por supuesto, la primera obra vampiresca y gótica mexicana. Ya habían ensayado el género Jorge Luis Zárate con La ruta del hielo y la sal (1998), Carmen Bullosa con Isabel (2000), entre otros; sin embargo, es Vlad la más destacada de todas, convirtiéndose en una de las obras fundamentales de la literatura fantástica mexicana.

Encontramos a partes iguales el terror y el humor, la intriga y la desesperación, además de un final abierto que inquieta tanto como el desarrollo de la historia. La crítica le ha sido favorable reconociendo no solo la maestría de su autor, sino también el aporte a la reinterpretación del personaje de Stoker. En palabras de la lingüista Inés Ortíz Alonso, de la universidad de León en México:

El relato de Fuentes se configura como una obra de especial relevancia ya que el vampiro no es solo un monstruo decimonónico de peligrosos colmillos, sino que cuenta con una serie de características que reflejan las preocupaciones del autor, como el carácter cíclico del tiempo o la identidad mexicana, además de servir a diferentes funciones como la búsqueda de la crítica social de la realidad hispanoamericana actual.

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