ALDO G. ALDANAǁ Diez años después de ganar la convocatoria del Centro Nicaragüense de Escritores con su primera novela Debajo de la Cama (2013), el escritor nicaragüenses Carlos Luna Garay nos trae su segunda novela titulada Abandono.
Sin abandonar a los personajes y relaciones de la comunidad LGBT, en esta novela el autor aborda el duelo como eje central de la trama, también las despedidas, la soledad y el desamor, acompañado de fuertes situaciones que involucran muertes violentas, corrupción y la migración masiva de miles de nicaragüenses iniciada en 2018. Se desarrolla alrededor de las vivencias de Santiago “Chago” y su hermana Selma, entre Managua, Masaya y Granada, cada uno sumido en su mundo laboral, aventuras esporádicas de treintañeros, drogas, alcohol y sexo.
Los hermanos Monterrey cargan en sus hombros la fatídica muerte de sus progenitores, padres que sabemos en el desarrollo de la historia, cargaban con los fantasmas de otra guerra, la de los ochenta. Hay patrones de violencia y machismo que se ven muy marcados, y que desde mi punto de vista, encontraron un relevo generacional.
A pesar de que los primeros capítulos no lograban emocionarme, mi perspectiva cambia al darme cuenta que el autor incorpora rasgos técnicos de su primera novela, es así como logra seducirme y las situaciones se tornan cada vez más cercanas porque aborda el panorama socio político. La voz del narrador cambia y Carlos transforma a sus protagonistas, se vuelven reales y auténticos.
Aplaudo la ingeniosa forma que el autor construye el ambiente, y remarco en ello porque hay pasajes que me calaron, con la realidad de la muerte que cercena la vida de quien sea, sin importar si es la de un amigo que te da alegría, la de tus padres o abuelos que depositan en ti todas sus esperanzas y energías. Es precisamente este tipo de rupturas las que más valoro del libro.
A pesar de que el conflicto del 2018 es actualmente el telón de fondo más jugoso para muchos escritores, Carlos no hace de este un tema mórbido, es solo el escenario donde salen a relucir todos estos lazos, los que establecemos con las otras personas y que van más allá de un interés, se trata de, esos últimos bastiones de resistencia que no logra romper ningún poder opresivo.
Resulta difícil encontrar ese filamento que logre engarzar la calidad de un escrito con la emoción del lector. Carlos Luna Garay peca un poco de esto último en los primeros capítulos, quizás por eso tuvo el efecto contrario en mí, pero al final de la historia fueron sus personajes los que me ganaron: Selma y sus paseos con su sabueso Robinson en Granada, su amistad con la alegre y bulliciosa Victoria, Santiago y la vida que con él conocemos de Leonardo.
El abandono final no es tan triste después de todo, solo si antes no logramos cerrar las heridas que nos marcan, las que siguen doliendo a pesar de los años. Enfrentarlas como lo hizo Selma y la forma en que sus padres mueren y así lograr abandonar su casa no huyendo, sino buscando un nuevo nacimiento, o regresar a la casona de Granada a reconciliarse con sus fantasmas como lo hizo Santiago, solo con Piloto su nueva mascota; o huir del abandono, del dolor y los recuerdos.
Me da muchísimo gusto saber que Carlos ha publicado de nuevo, logra romper el embrujo que se aloja en el genio creativo de los escritores luego de su primera novela, nos entrega Abandono, otra propuesta para la narrativa nicaragüense actual.
