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Nieve, romance y muchas risas

Fecha: 10 diciembre, 2023Autor/a: Elviejolibreroblog 0 Comentarios

GABRIELA GONZÁLEZǁ La estampa universal de la navidad suele ser un paisaje en invierno, con pinos de copas nevadas, aunque en nuestro país esto nos sea completamente ajeno, los que suelen decorar sus casas lo hacemos con estos árboles navideños, aunque no hayamos visto nunca uno real de cerca. No estoy menospreciando, toda esta parafernalia me ha encantado desde siempre, es como un rito a inicios de diciembre.

La mayoría de las películas navideñas con las que crecimos en los 90 se desarrollaban en Nueva York, por ellas sabemos de los desfiles en los que Santa va repartiendo golosinas y cumpliendo deseos, sabemos que en Central Park se congela su fuente y es centro de encuentro, también que hay una pista de hielo donde puedes encontrarte al futuro amor de tu vida.

Pero esta vez no recomendare las películas de los noventas, vamos a irnos más y más allá, casi a los inicios de cine, unas navidades y fin de año en blanco y negro, empezando con un clásico de Ernst Lubitsch, El bazar de las sorpresas (The Shop Around The Corner 1940), una comedia romántica en la que una joven se cartea con un desconocido y terminan enamorándose, ambos son vendedores de la tienda, pero no se suelen llevar muy bien y obviamente ninguno sabe que el otro es el receptor de sus misivas. ¿Nos suena el nombre de la tienda?, ¿nos suena la premisa? Si, es la misma de Tienes un e-mail (Nora Ephron 1988), cambiando las cartas por el correo electrónico, esta historia es casi una matrioska, ya que se basa en una obra de teatro llamada La perfumería del dramaturgo húngaro Miklos Laszlo, Lubitsch respeta la obra y sitúa la película en Bucarest, a pesar de ser un romance no es nada sentimental, un poco de humor negro, pero elegante e inteligente; y sin duda con el llamado toque Lubitsch, esa escena donde el jefe se suicidará y solo nos lo insinúa, con un forcejeo y una bala perdida al techo.

Cada generación tiene a sus grandes directores, emblemas de algún género, Ernst Lubitsch, fue muy versátil, pero sin duda es el gran representante de la naciente comedia americana. En la década de los 40 dejó grandes comedias románticas, es el único director que hizo que la siempre seria y severa Greta Garbo no solo sonriera, sino que se carcajeara frente a la cámara.

La comedia romántica data incluso antes que el cine, naciendo con el teatro, siendo Mucho ruido y pocas nueces o Sueño de una noche de verano de Shakespeare buenos ejemplos de esto. Con el estreno del cine sonoro gana mucha popularidad y alcanza su máximo apogeo en la era dorada de Hollywood en los años cincuenta, en los sesentas y setentas aparecen nuevos géneros, el mundo está cambiando y ya son otras formas de hacer y contar historias, surge el cine independiente y los romances decaen, hasta llegar a finales de los ochentas y principio de los noventas, aquí es donde se realizan incluso revisiones y remakes, como la antes mencionada Tienes un e-mail. Ambas son hijas de su tiempo, los protagonistas expresan las preocupaciones propias de sus épocas, y no es casual la elección de actores, siempre se ha comparado a Tom Hanks con James Stewart.

Nos vamos a fin de año, en el cine el fin de año anglosajón se celebra siempre a lo grande con fiestas fastuosas, brindando y cantando “Old Long Since”, una antigua canción del folklore escocés, que habla sobre los viejos amigos que ya no están. Escenas ambientadas en estas fechas hay muchas y muy buenas, por ejemplo, Días de radio de Woody Allen, Forrest Gump con Jenny tocando fondo, Cuando Harry encontró a Sally aceptando al fin cada uno sus sentimientos. Pero hay una que me encanta en particular y en esta quiero centrarme y recomendar esta película, porque es de ese tipo de cine que decimos conocer, hemos visto extractos, pero nunca la obra completa, y esta lo vale.

La Quimera del oro, se estrenó en 1925, pero Chaplin se sentía tan orgulloso y la consideraba su obra maestra que, con la llegada de la voz al cine, en 1940 le añadió una narración y música, está inspirada en hechos reales, en la llamada Expedición Donner, en la que colonos subieron a Sierra Nevada quedando atrapados, recurriendo al canibalismo y llegando a comerse su propio calzado. Escena representada también en la película. La Quimera del oro tiene toda la mística del sueño americano, un millonario hecho a sí mismo, esa mezcla de trabajo duro y golpe de suerte. Leyendas del oro, la película transcurre en un duro invierno de Alaska, este pequeño hombrecito al igual que miles, se atreven a cruzar montañas inhóspitas en busca del dichoso oro, nos muestra todas las vicisitudes que tenían que sortear los que sobrevivían a semejante aventura. Una vez llegado al pueblo, se enamora de una chica que baila con él, para hacer sentir celoso a su pretendiente. Él se ilusiona y la invita a una cena de fin de año. y en esta cita fallida Chaplin nos regala una de las escenas más conocidas, una de las más imitadas, parodiadas y homenajeadas del cine.

Esa escena del baile con tenedores clavados a unos bollitos de pan, sabemos que Charlotte, el vagabundo de Chaplin es adorable y patético. Ese patetismo se muestra más que nunca en este momento, porque no es algo que siquiera pasó, solo ha soñado en como entretiene a su cita y sus amigas. Se ha quedado dormido de tanto esperar, porque no, él no es el hombre que una mujer elegiría como primera opción de matrimonio, así de claro y duro.

La escena es tan adorable y divertida, es Chaplin en estado puro, es comedia, dureza y poesía. La escena se hizo tan famosa y gustó tanto que en algunos cines al terminar la función volvían a poner solo la escena para el gozo del público.

Dejamos el blanco y negro y nos llenamos de color con un personaje tan propio de la navidad como el mismísimo Santa Klaus, El Hombre de nieve (The Snowman, Jimmy Murakami 1982), es una película animada basada en la historieta de Raymond Briggs, de esta dupla ya hablé en la edición de noviembre de este blog, ya que se volvieron a unir en el 86 para adaptar Cuando el viento sopla. La historia es tan sencilla como adorable, en el día de navidad un niño crea un muñeco de nieve, y este cobra vida a medianoche, viviendo aventuras y viajando incluso al polo norte, es pura nostalgia y magia navideña. Es una animación preciosa como si estuviera pintada con los lápices de colores de madera, esos que tanto usábamos y disfrutábamos cuando éramos niños.

Felices fiestas amigos lectores, nos leemos el año que viene, ojalá con más y mejor, espero recuerden estas recomendaciones mientras suena Faltan 5 pa’ las doce.

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