BRENDA GÓMEZǁ María y yo es un cómic, pero no uno cualquiera, es un cómic real porque está basado en personas reales. La relación de un padre y su  hija; María una niña con autismo y el reto que implica poder entrar en su mundo. Mucho se habla del autismo y de ese “mundo en el que viven” pero la realidad es que no existe otro, habitan en este y no siempre toleramos sus diferencias. 

El cómic pertenece a Miguel Gallardo, un dibujante con una larga trayectoria en el cómic underground español, colaborador de periódicos como La Vanguardia o El New York times con gran enfoque en la infancia y la discapacidad. 

Siempre la llegada de un hijo te cambiará la vida y sobre todo si sabes que no será igual que el resto. Desde que María nació, Miguel la dibujaba, así que este cómic nace de trazos en un cuaderno como todas las grandes ideas. Utiliza el dibujo como forma de comunicación, un diario gráfico de sus vacaciones y el tiempo que pasaba junto a su hija.

Desde mi perspectiva intuyo dos vertientes, la primera es la frustración por no poder saber lo que está pensando su hija: “Tiendo a pensar que María puede ver la composición de los átomos de la arena o, quizás, ve mundos enteros o estrellas o… solo arena cayendo. Pero cuando la arena pasa entre sus dedos, María es feliz. Horas y horas viendo caer granitos de arena… como un reloj”. La segunda, la frustración por la indolencia de la gente y la nula empatía ante ciertas situaciones: “Son las caras que pone la gente cuando, por ejemplo, se pone a berrear en el comedor porque se ha puesto nerviosa o porque no la dejo comer de prisa. Esas caras a veces me ponen triste y a veces me joroban”. 

Sin embargo, el autor es consciente de las limitaciones de los demás, de “Un muro que rodea a María”, no sabemos responder ante la extrañeza y lo desconocido, pero que con información sobre las particularidades y tratando a estas personas ese muro no es tan alto.

El libro es sobrecogedor, sencillo y corto, casi monocromático, solo interrumpido por el rojo, te cautiva por ese tono sincero y hasta divertido. Nos comparte sus confidencias, sus muestras de cariño, y las maneras de comunicarse; porque esta puede ser la dificultad más grande de las y los niños con autismo. No siempre el lenguaje es su mejor forma de comunicarse, a veces las palabras son abstractas y efímeras. Todos los adultos esperamos con ansias esas primeras palabras en nuestros pequeños y no comprenderlos puede ser frustrante para nosotros, pero también es frustrante para ellos no ser comprendidos.

Ninguna persona es igual a otra, ningún niño lo es, tampoco los casos de autismo, por eso se habla de un espectro porque hay toda una gama y escala de mayor o menor intensidad del trastorno. Si es importante empoderar y dotar de herramientas a los niños, es aún más necesario con estas infancias diferentes. 

El cómic también tiene un cortometraje llamado “El viaje de María” del realizador Félix Hernández De Castro en el que podemos conocer aún más a la fascinante María. Haber leído antes a Temple Grandin y su libro Pensar con imágenes me hizo interesarme más por este tema y este cómic que por supuesto recomiendo.