ALDO G. ALDANAǁ Cuando uno explora el perfil de Scarlett Sandoval en Instagram, es fácil enterarse del enorme interés que esta joven comunicadora originaria de Managua tiene sobre la producción literaria femenina del país, interés que ha alcanzado una cima considerable en un documental de su autoría, realizado como parte del proyecto de tesis titulado Tinta, sudor y patriarcado, disponible en su canal de youtube, en donde entrevista a varias escritoras nicaragüenses, quienes hablan del quehacer literario y las dificultades encontradas en sus experiencias.
Luego de dos intentos fallidos de conectarnos, a mi celular le dio una crisis existencial y borró mis últimos seis años de recuerdos audiovisuales (incluido el primer intento que habíamos logrado), al final nuestra entrevista se realizó en intercambio de audios y textos. «No te preocupés», me diría Scarlette, aceptando mis disculpas y la invitación para entrevistarla una vez más, «hay cosas que no se pueden controlar», y es cierto, no podemos controlar todo, la literatura es de esas cosas incontrolables y con esa insistente descontroladora iniciamos la entrevista.
¿Cuándo te empezó a descontrolar a vos la literatura?, ¿a qué edad?
Creo que influye mucho el hogar, he crecido en una familia donde siempre he estado rodeada de libros y siento que eso facilita el tener acceso a más libros, conocer títulos, autores latinoamericanos y nacionales. En primaria leía, pero a mí no me gustaban, ilógico quizás porque a los niños les gustaban los libros con ilustraciones, moralejas, pero a mí no me gustaban tanto, me atraían los libros juveniles. Mis padres leen mucho, especialmente mi papá, pero fue en primer año de secundaria que yo empecé a escribir.
En el último año de secundaria conocí a autoras nicaragüenses, toda mi vida había estado centrada en Rubén Darío, pero conocer a Gioconda Belli y Rosario Aguilar me hicieron preguntarme cómo y dónde poder encontrar sus libros. Luego en la universidad formar parte de un taller de literatura me permitió abrirme a la posibilidad de establecer relaciones con autoras de las obras que leía, lo cual para mí fue determinante, tener como maestra a Martha Leonor González fue toda una experiencia, gracias a ella en una clase llamada Producción Artística y Cultural me eligió para sacar un primer libro junto con otros jóvenes.
En el recorrido que llevás haciendo ¿qué otras escritoras te gustaría mencionar u obras que descubriste escritas por mujeres?
En mi investigación tuve la oportunidad de conocer más sobre María Teresa Sánchez, que creó una revista incluyente en una época en la que las mujeres no tenían espacios, con una visión incluyente para que cualquiera publicara sin importar su etnia o estatus social, esta labor me impactó mucho. Mencionarte a Claribel Alegría, Vidaluz Meneses, Ana Ilce Gómez, Deysi Zamora, Yolanda Blanco, Michelle Naijlis, tuve la oportunidad de conocer un poco sobre Irma Prego, Mercedes Gordillo, Gloria Guardia, Milagros Palma, Mónica Zalaquett, Gloria Elena Espinoza, María Lourdes Pallais, y muchas otras escritoras. Los espacios culturales me han permitido conocer a otras jóvenes que escriben, pero que no se hacen llamar escritoras como tal, sus luchas influyen en mi quehacer como investigadora.
Hablemos de tu afán creador, ¿es por eso que te has dado a la tarea de divulgar poesía nacional femenina?
Mi investigación me hizo reflexionar de que en los medios de comunicación y en las redes sociales hay una mayor presencia masculina y es raro ver a mujeres siendo promocionadas y conocidas por su trabajo literario; incluso si no sos bien recibido por ciertos grupos o si no les gusta tu estilo de escritura, es posible que te veás excluido de estos espacios. He escuchado varios casos de estos, uno involucra a una escritora que fue acosada por una persona influyente, llegando esta mujer a abandonar su pasión por la cultura y la escritura, y él su país. Por eso me gustaría divulgar cuentos, algunos fragmentos de novelas, microrrelatos, siento que es muy importante exponer el arte o trabajos artísticos femeninos, pues sigue siendo necesario un doble esfuerzo para la mujer en pleno siglo XXI. En Nicaragua, no hay nadie haciendo esto, podrías encontrar personas haciéndolo a nivel de Latinoamérica o Centroamérica.
Tu documental “Tinta, sudor y patriarcado” resulta interesante porque es rompedor, ¿en qué momento vos llegaste a la conclusión de que esa iba ser la manera en que ibas a encausar estos temas?
Fue por la falta de visibilización y publicación de sus obras literarias. No hay investigaciones como tal, solo de ciertas escritoras nicaragüenses de la generación del 2000, sus trayectorias, perspectivas y temáticas. Primeramente, pensé en un podcast, pero temí que solo con audio las personas no podrían conectar. Yo estaba clara de cómo quería el documental, segura de iniciar con un poema de María del Carmen Pérez Cuadra, ya que admiro muchos de sus poemas, ella formó parte tanto de mi trabajo escrito y su poema debía serlo de mi documental.
Estoy feliz por lo que hice, porque sé que en el futuro puede ser de mucha ayuda para personas interesadas, significará un gran aporte investigativo en Nicaragua. Hacer un documental en menos de cuatro meses y al mismo tiempo llevar la tesis, estudios, eventos culturales, la edición, no es muy sencillo, significaba dormir dos o tres horas al día, editar y editar. Sin el apoyo de tantas personas desde la Universidad, maestros, amigos, personas como Alberto Sánchez que me ayudó muchísimo, sin todos ellos, el documental no hubiera sido posible.
A pesar de lo difícil, me apasionaba, entrevistar tal vez cinco escritoras en un día, y luego transcribir todas sus respuestas, pasar cuatro horas en la biblioteca leyendo periódicos, revistas antiguas, analizar, contrastar, dada la falta de información, todo esto fue muy difícil pero apasionante.
Tu enfoque como promotora, ¿siempre va a ser sobre mujeres pioneras en el campo literario?, ¿no creés que eso sea una limitante?
Cuando hay un propósito y un compromiso no hay limitantes, lo fundamental es difundir las obras literarias de escritoras emergentes nacionales, luego enfocarme en Centroamérica, y a futuro Latinoamérica, y expandirme a nivel internacional. Esta es una plataforma que creo que puede rendir mucho, que también surgió luego de participar en un taller de creación de contenido, al principio me sentí algo abrumada porque pretendía darme a conocer como escritora, pero luego cambié mi enfoque y convertí mi marca personal en un espacio para darle voz a otras mujeres, no quiero hacer esto solo por mí, es dar el poder a otras, hace que me entregue más. Cuando algo realmente te gusta tampoco faltarán las ideas. No solo basta divulgar sus obras, hay que hablar de sus vidas, sus retos, sus triunfos, todo lo que tenga que ver con ellas, para que sean reconocidas y sus trabajos sean valorados.
Una de las limitantes que he tenido es que en Nicaragua la literatura no es muy apoyada, ni tampoco tan difundida y visibilizada, buscar la forma en como captar la atención de la audiencia es mi reto, estamos viviendo en la era de videos de menos de un minuto de duración, para la parte creativa e innovadora facilita las cosas, pero que este video llegue y se posicione conlleva más esfuerzo y trabajo, el 75 por cierto de las personas que ven mi contenido es nica, el 30 es USA, el 20 de México y el 5 de Costa Rica, aumentar ese nivel de audiencia y encontrar la forma para hacerlo es mi reto actual.
Con las redes sociales como que hay cierta democratización de darse a conocer y conectar con los lectores, ¿creés que esto sea una ventaja?
Sí, la verdad. Con las plataformas he tenido la oportunidad de darnos a conocer como escritoras y escritores, y poder llegar a la audiencia sin importar las fronteras, permitiendo que personas conozcan a otras personas que escriben. Una amiga con la que conversaba el otro día me comentaba que en Wattpad encontró a una escritora nicaragüenses que no reside en el país y que tiene una cantidad increíble de seguidores, y que ya ha logrado publicar en Amazon. Son una ventaja tanto para el escritor como para el lector.
Has mostrado talento para escribir, hablando de la poesía, ¿algún referente que te haya marcado o influenciado?
No creo que tenga como una escritora o escritor que me haya influenciado. Pero recuerdo que inicié a leer narrativa de una escritora estadounidense, Meg Haston, Paperweight, que abordaba el proceso de duelo de una muchacha por el fallecimiento de su hermano, que a su vez estaba en un centro de rehabilitación para tratarse un trastorno alimenticio, es un libro que me marcó mucho. Por otro lado, además de tener el marcado interés por escritoras nicaragüenses, leía a Gabriel García Márquez, recuerdo que disfrutaba Crónica de una muerte anunciada, gracias a ese libro tengo la inspiración de que realmente las crónicas pueden escribirse de forma literaria, entonces yo tengo pensado por ello, publicar un libro de crónica periodística siguiendo este modelo en el futuro. En cuanto a poesía tengo que mencionar a Michelle Naijlis yo me enamoré de sus libros, así como la poesía de Tania Montenegro, igual Emily Dickinson, Sylvia Plath, hace algunos meses leí poesía de Silvia Elena Regalado, se llama el libro Desnuda de mí, y también hace dos años compré un libro que se llama Brujas literarias: treinta escritoras que conjuraron la magia de la literatura, me gustó mucho porque descubrí escritoras que tal vez no conocía, o que quizás si conocía pero no a profundidad sus obras, puedo mencionar a Shirley Jackson que me encantó, Joy Harjo, Audre Lorde, Virginia Woolf… Es decir, en cuanto a poesía puedo mencionar muchos nombres, soy mucho de leer poesía y siempre más mujeres que hombres.
Scarlett nos ha regalado un racimo de nombres que a más de alguno le despertará interés, pero, sobre todo, nos ha recordado, si es que ya la olvidaste, y nos ha descubierto, si es que decías no conocer, un tema que sigue paseándose como fantasma en los ámbitos culturales, el poco acceso y divulgación a la literatura femenina.

Foto de portada: Alexandra Ruíz
