ALDO G. ALDANAǁ De Claudia Piñeiro no sabía nada, sólo su nombre, mi cerebro la identificaba como escritora porque el algoritmo me lo presentaba de vez en cuando, nunca me había dado a la terea de investigar ni siquiera su nacionalidad, la cual inferí cuando leía Tuya, publicada en el 2005. Mi nivel virginal ante la autora y su obra era celestial, es que ni siquiera leí la contraportada del libro, me lancé sin ninguna referencia previa. Y me dio un gusto enorme haberlo hecho así. 

La historia resultó ser un thriller, pero lo que me encantó fue la puesta en escena de algo que para algunos puede ser trillado, ¿cuánto no se ha producido en las diferentes formas de arte teniendo como tema la infidelidad en el matrimonio?, pero es que a ver, la voz que Piñeiro le imprime a Inés, la protagonista de esta historia, hace no sólo que la fuerza del discurso que la obra mantiene te avasalle como lector, sino que te va conduciendo de primera mano por toda la sorprendente situación que nos presenta desde el capítulo uno. 

Pero es que no sólo es la situación de infidelidad en que Inés descubre a su esposo, también hablemos del drama de su núcleo familiar: la inexistente relación con su hija Laura (Lali), de la apatía de su marido Ernesto, pero, sobre todo, de la reacción de Inés ante todo lo que estaba sucediendo.

No solo está presente la voz de Inés narrándonos la situación, Claudia explora otras formas de narrar, por ejemplo en los diálogos que Lali mantiene con los personajes con los que se va cruzando durante la historia, las escenas descritas a modo de artículo periodístico en algunos capítulos, donde también vemos revelada la encrucijada en la que se encuentra Inés y la soledad que siente sobre todo en su casa.

Aparte de todo lo anterior, asistimos a un asesinato, la supuesta amante del marido resultó ser otra,  Inés antepone todo por salvar su matrimonio, hace de detective, pero es que la cosa no para, resulta que Ernesto salió más temible que ella, sin duda, demasiadas emociones. 

Los capítulos cortos y la forma en que la historia se va contando, tan fluida y casual, como si fuese una cadena de eventos naturales, cosas que suceden así porque sí, es lo maravilloso de este libro, pero no sólo esto, es que sin hacer apología de nada, ni de la mujer engañada justificando sus acciones, ni de la mujer víctima de la incomprensión más absoluta, ni mucho menos de la hija totalmente abandonada a su suerte por sus padres, pero tampoco lanzando dardos contra el esposo y las amantes, (lo siento por el spoiler, es más de una, Ernesto es una fichita), Claudia desgaja las escenas y monólogos de forma tal que se van apoderando de tu cabeza y son las sensaciones las que van emanando de tu interior a cada paso que van dando los personajes, y eres tú el que los termina juzgando.

Todo sale siempre a flote, no se puede esconder la realidad doméstica de un matrimonio en crisis, el cómo se va minando el autoestima, la falta de comunicación, la presión social y el engaño, van emergiendo y  terminarán siendo el vehículo de toda la novela. 

No me fue difícil empatizar con Inés, y esto no quiere decir que aplaudiera yo sus acciones, pero es que Claudia hace tan cercano el entorno doméstico de una esposa cuyo mundo gira alrededor de su esposo y nada más, es su razón de su ser, lo que da sentido a su existencia y esto no es ficción, es una realidad palpable y por desgracia común. Las mujeres llevan esta carga inhibiéndose a tal punto que cuando sus esposos las traicionan o bien los justifican culpándose a ellas mismas, odiando a las amantes, maldiciendo su suerte, pero jamás, nunca, ni en la más remota de las escenas posibles culpan a sus maridos, porque aunque sean conscientes de sus defectos, ellas viven para ellos. Y esto no es un tema de un drama decimonónico, no, es actual.

Piñeiro logra tan bien el thriller que hace que se mantenga la tensión en buena parte del libro, y aunque por momentos llegas a barajar lo que puede suceder, no es hasta el último momento que confirmas si te has equivocado o no, porque, si algo no es posible predecir en esta historia, es hacia donde pueden conducir las acciones de una pasión desbordada. 

El final simplemente llega donde la autora lo cree necesario, y logra que las sensaciones que te dejan, hagan que las imágenes construidas vayan acompañándote los días que siguen, y es cuando dices lo bueno que es un libro, por que aunque puede que muchos digan que es una historia que ya se ha contado demasiadas veces, e incluso, que es tan repetitiva la forma en que se ha hecho que se vuelve inverosímil, insisto, un ser humano siempre será una caja de secretos y sorpresas por descubrir. 

“Tuya” un título corto, pero es la palabra que desencadenará todo, la protagonista sin rostro definido, por momentos, pero que se convierte en el nuevo motivo para Inés, un título que fácilmente se colará en mi top de lecturas este año.