GABRIELA GONZÁLEZǁ La Côte Basque, de Truman Capote es un artículo publicado originalmente en la revista Esquire en su edición de noviembre de 1975, como adelanto de su novela Plegarias atendidas que sería, en palabras del propio Truman a editores y amigos, su propia versión de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, el retrato de la clase alta de su época, una obra maestra, aunque lo mismo decía de sus novelas anteriores.
En junio de 1975, la revista Esquire inició la publicación sucesiva de cuatro capítulos de lo que sería Plegarias atendidas. El primero titulado Mojave era un relato cargado de sexo, violencia y traición, aunque posteriormente Capote decidió que no tenía cabida en el libro, tuvo buena aceptación y crítica; pero nadie imaginó la conmoción que se generaría en noviembre, con el segundo extracto llamado La Côte Basque en referencia a un restaurante de Manhattan, al que Truman y su círculo de amigas eran asiduos, un lugar obviamente para gente rica. Este artículo causó un gran revuelo y se hizo famoso por los escándalos y problemas que causaría. Para sus amigas significó traición, para Truman un suicidio social.
La publicación de A sangre fría en 1966 le volvió millonario y casi una superestrella, con esa personalidad tan explosiva, el reclamo no eran sólo sus escritos, el reclamo era él mismo, este pequeño y pálido sureño que llega a la ciudad y no quiere pasar desapercibido, es abiertamente homosexual, en exceso amanerado, con una voz particularmente aguda, una risa singular y escandalosa, y con una lengua afilada, dispuesto siempre al sarcasmo y a la broma. Se convirtió así en el gran invitado de las fiestas, su presencia era sinónimo de diversión y así fue creciendo ese personaje. De esta manera entró en las más altas esferas de la sociedad de Nueva York, convirtiéndose en confidente y casi mascota de un grupo de mujeres super ricas, pertenecientes a esa casi realeza norteamericana, sus cisnes, como él mismo las apodó, pero entre toda esa fauna emplumada sobresalía una, el cisne más bello, el más elegante y exquisito, Bárbara «Babe» Payle, quien fue modelo y esposa del presidente de CBS, la cadena de televisión.

En La Côte Basque el escritor nos presentará a Lady Ina y al inocente narrador, Jonesy, su entrada al exclusivo restaurante, la asignación de la mesa, el esnobismo del propietario al colocar a los más ricos y famosos en los mejores lugares y que fuesen visibles desde la calle. Mientras beben champán, ella muy mordaz cuenta jugosas anécdotas como la de Cole Porter y un mesero italiano, los encuentros sexuales de las comensales con los empleados más guapos, su sórdida aventura sexual con un magnate, el caso de «Ann Hopkins», que engañó a un aristócrata para casarse con él y luego lo asesinó después de que él la descubriera y amenazara con divorciarse (tiempo después la Ann de la vida real se suicidó y muchos achacaron el suceso a la publicación del artículo, acrecentando la leyenda).
Lady Ina continúa con sus anécdotas, habla de un encuentro con miembros de la familia real inglesa a los que califica de racistas, de Charles Chaplin, que por ser rico podía permitirse una esposa tan joven como Oona. Los chismes se suceden unos tras otros, habla desde quién tiene mal aliento, de cierta duquesa que nunca paga la cuenta, quién ha sufrido un colapso nervioso, matrimonios por conveniencia, prostitutas, revelaba muchos de los chismes que sus cisnes le habían confiado y sacó los trapos sucios de varias celebridades, en muchos casos ni siquiera se molestó en usar nombres falsos.
Pero la gota que derramó el vaso, fue hablar de ella, de su cisne, su «beautiful Babe», contó sin decir su nombre pero dando muchas señas, del día en que encontró a su marido limpiando la sangre que había dejado su amante en la cama y la alfombra, si bien se centra en lo sinvergüenza que es su marido y lo asqueroso de tener relaciones con una mujer mientras está en su período; obviamente esto lo escribe un hombre que no sabe de la sexualidad femenina; pero Babe no le perdonó que la dejara como una mujer engañada públicamente y tampoco su amiga Lady Slim Keith en quién obviamente estaba basado el personaje de Lady Ina.
Contar esas historias, si es que eran ciertas, lo convertía en un canalla, en un traidor que se burló de sus amigas pero también contar mentiras lo dejaba en peor lugar. Inmediatamente, todos sus conocidos le dieron la espalda y lo dejaron de lado. Truman recibió 25.000 dólares, la cantidad más alta que Esquire había desembolsado por una historia hasta ese momento, se dice que The New Yorker la revista para la que siempre escribía se negó a publicar los adelantos, por ser muy controversiales, aunque también se dice que quería renovar a sus lectores, buscando un público más joven. Mientras se publicaban los otros dos capítulos del futuro libro, Monstruos perfectos y Kate McCloud, se encerró en su ático, sólo salía por las noches para ir a la famosa discoteca Studio 54, para consumir cocaína, pastillas y alcohol o para presentarse borracho en algún talk show. Estuvo una temporada en Los Ángeles con el propósito de aparecer en el cine y así escapar pero aquello no le duró. Y así vivió, solo e incapaz de escribir, hasta que falleció en 1984.

Mucho se habla de las razones de Truman para escribir aquellas infames historias. Se teoriza en la venganza a la alta sociedad, poner a prueba a sus amigas o simplemente las creía tontas y creyó que ni se darían cuenta o siendo un chismoso casi profesional creyera que realmente no hacía nada malo.
La Côte Basque, significó también casi la muerte de esa alta sociedad que estaba tan idealizada, él mismo ayudó a exacerbar el mito de esas mujeres bellas y perfectas, un mundo en el que realmente nunca fue aceptado y sólo era el chaperón homosexual de estas señoras conservadoras, que lo tomaron en su seno por ser tan peculiar pero que no era más que el deslenguado gay que les decía lo que querían oír, que las hacía reír. En realidad eran racistas, homófobas y clasistas, ¿las quería realmente? Sea como sea el escándalo lo hundió.
Es un triste final para alguien que convirtió en excelente literatura algunos recuerdos de su relación con muchos actores y figuras del cine, alguien que demostró que la entrevista puede ser un género literario más. Después de su muerte comenzó la búsqueda desesperada por ese libro pero sólo encontraron sus libretas con anotaciones inconexas. La novela finalmente se terminaría publicando con los tres extractos en 1986. «Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas». La cita no es de Capote sino de santa Teresa, pero más allá de si estamos de acuerdo o no, es una perfecta elección para este inacabado libro.

A medida que iba leyendo este post iba pensando igual que lo que afirma Gaby en la parte final, realmente no lo querían, estoy seguro que su cercania afianzaba el snobismo de lo que se creían, por una parte, que bueno que lo haya hecho, y haya dejando en evidencia lo que realmente eran, pero poniéndonos medios moralines, pues a la, por lo menos lo hubiera hecho al estilo Gossyp Girl y en lugar de cambiar su identidad hubiera cambiado sus nombres jajajaja, pero bueno, le terminó pasando factura el entuerto, una lastima.
Me gustaLe gusta a 1 persona