“Mi madre siempre lo decía, tarde o temprano algo malo va a suceder y cuando pase quiero tenerte cerca

Distancia de Rescate, Samanta Schweblin

GABRIELA GONZÁLEZ|| Distancia de rescate es la primera novela de Samanta Schweblin, es una historia corta, en apariencia sencilla, de esas que te dicen más por lo que omiten que por lo dicho. Una historia que, una vez terminada empezamos a tomar conciencia y se queda varios días en nuestra mente, porque vas llenando esos vacíos. Distancia de rescate es también esa distancia que calculamos que tenemos para salvar a la persona que queremos, una expresión que ha traspasado ya la literatura y que muchos tomamos como concepto.

Una madre, Amanda renta una casa rural para pasar las vacaciones de verano en el campo con su pequeña hija Nina, ahí conoce a Carla, una mujer que llama su atención, por su belleza y particularidades, Carla le cuenta su vida y sobretodo el incidente que cambió para siempre la vida de su hijo David y por lo tanto la vida de todos los que lo rodean. Una vez más Schweblin aborda la rareza en lo normal, crea esas realidades tan extrañas como las de sus cuentos, como un universo propio en un mundo completamente apartado; en este caso un pequeño pueblo, de esos que tenemos idealizados, perfectos para desconectar del ruido y ajetreo de la sociedad y que tras su calma esconde un rostro de terror, donde todo queda suspendido, donde a ciertos sucesos no se le busca, y a veces ni siquiera se quiere saber una explicación de lo que pasa; es una historia con más preguntas que respuestas.

El miedo es la cosa más fácil de propagar, basta con que alguien te cuente algo para vos sentirlo también, aunque primero pensés que es algo absurdo, ese pequeño destello va entrando cada vez más profundo en tu mente y se convierte en una posibilidad, hasta que lo empezas a sentir por todo tu cuerpo y lo irracional se vuelve racional. Debe ser una cosa complicada la maternidad. Enfrentar los temores del mundo ya es difícil para cualquier mujer adulta y se multiplican al tener que cuidar de alguien que depende cien por cien de vos, para un hijo querés lo mejor, guardarlos en una burbuja de protección hasta que estos crezcan y no la necesiten más. Pero no se puede, es contranatura. 

Schweblin es considerada como una de las autoras más brillantes de la nueva narrativa latinoamericana, artesana de las palabras y de la escritura, la novela va desarrollándose de forma meticulosa, y con una gran depuración; directo al detalle, la propia historia y uno de los personajes así lo exige, directo al relato, a la anécdota, al instante que lo cambia todo, nos hace seguir ese hilo invisible que por momentos se tensa, se afloja y se vuelve a tensar, para luego acortarse. 

Todo el poder de la novela lo basa en la tensión narrativa, muy inteligentemente lograda, es una atmósfera construida sobre un diálogo, el diálogo entre Amanda y David, un niño, y recalco lo de niño porque por momentos llegué a olvidarlo, ya que es él el que toma el control y guía el rumbo de lo que se cuenta y lo que no, lo que según él no es importante, nos marca eso a lo que debemos de poner atención, forzándome en algunos momentos, literalmente, en volver sobre lo leído. Hay algo que incomoda en esa interacción, tal vez la inversión de los roles, el adulto que no encuentra respuestas y se desespera, en contraposición con el aplomo y la madurez del niño, la madurez de alguien que debió de abandonar de golpe su infancia ante una enfermedad y el cambio radical en el trato que le da la gente y sus propios padres. Y al volver a tomar conciencia de que es la voz de un niño, se torna tan dolorosamente infantil la comparación: “Son como gusanos, como gusanos en todas partes”.

Samanta en este punto nos concede a los lectores alivio, tomamos consciencia de la bondad de David, en acompañarla en esa sala donde acaban todos los que serán como él; entendés su urgencia, de que alguien, un adulto, de que Amanda se dé cuenta del origen de todo, este es el núcleo, aunque a ella no le da tiempo de saberlo, pero a nosotros sí. “Los enterré, enterrar no es matar”, es una frase que cobra otro sentido.

Cómo trasladar a otro lenguaje una historia que va y viene, cargada de elipsis, silencios e insinuaciones. Esto lo resuelve Claudia Llosa, la directora que adaptó al cine esta historia, quién ya en sus anteriores películas ha mostrado interés por retratar figuras femeninas y por supuesto la maternidad. En este caso, utiliza una voz en off, que muchas veces es un recurso arriesgado, se hace bien o se hace mal, no hay escalas, porque aquí no todo debe ser contado, ese es precisamente uno de los grandes atributos de esta novela. El resultado conserva la esencia del formato escrito, pero se pierde esa sutileza, siento que se subrayó demasiado algunos aspectos y otros se exageraron para darle dramatismo, cuando precisamente el estilo de Schweblin huye de todo eso.

Fotograma de la película

Maternidad y ecología se funden ¿o es que acaso no son un mismo tipo de cuidado? Nos muestra dos formas de ser madre, la que cuida, la obsesa y la despistada, la “buena y la mala”, pero cuando la amenaza está en todas partes ni mil ojos valen. Una visión de infortunio recorre la historia, la inminencia de un peligro, un peligro tan real y cercano como la contaminación, cómo el hombre va explotando los recursos sin más y envenenándolo todo. Eso es innegable y pasa en todos lados, más cerca y más tangible de lo que queremos creer. Entonces aparece la negación, el intentar darle una respuesta mística a cosas que no queremos aceptar o que escapan de nuestras manos, preferimos interpretar las cosas de maneras que nos sean cómodas y no cuestionarnos nada, porque sabemos que ante ciertos agentes, aún antes de iniciar, las batallas están perdidas.

Todo tiene un halo de urgencia y de onírico, como que todo se ve a través de una ventana empañada ¿Magia o química? el lector opta por creer o no ¿Nina se salvó por la transmutación? Elegís si aferrarte o no a ese hilo del que hace uso la autora en toda la novela, porque así es la historia, lo tomás o lo dejás ir, no entrás en su emotividad ¿Puede ser un sueño o es la lectura real de la muerte? Amanda se ha ido pero aún así nos continúa hablando, ¿elegirás ser como su marido? que, “No ve lo importante: el hilo finalmente suelto, como una mecha encendida en algún lugar; la plaga inmóvil a punto de irritarse”.