Todos somos Semilla Divina, pero, ni más ni menos que cualquier otro aspecto del universo, Semilla Divina es todo lo que hay, todo lo que Cambia. Semilla Terrestre es todo lo que disemina Vida Terrestre a nuevas tierras. El universo es Semilla Divina. Sólo nosotros somos Semilla Terrestre. Y el Destino de Semilla Terrestre es enraizar entre las estrellas”.

Semilla Terrestre: los libros de los vivos

GABRIELA GONZÁLEZ|| En una distopía, su sociedad siempre ha perseguido la felicidad, pero en esa persecución algo se tuerce y los objetivos se terminan degradando, haciendo sufrir sistemáticamente a sus ciudadanos. Con La Parábola del sembrador Octavia E. Butler ha escrito una de las mejores, sus lectores no la olvidan y cada cierto tiempo vuelve a resurgir, pues encontramos sus ecos en nuestros días; Y es que, una de las características más importantes de esa representación, es que parezca posible, la autora nos pone de frente un futuro que apenas deforma el presente. 

Nos muestra todo lo que toleramos, tendencias políticas y sociales que promueven la explotación, el deterioro de las instituciones, el retroceso de los derechos humanos y el exterminio de nuestro medio ambiente, la entrega de los recursos comunes a empresas y multinacionales en nombre de un supuesto progreso que nunca llega a todos por igual, porque una vez alcanzados esos hitos y avances tecnológicos, el que ganó todo el dinero que podía ganar, sigue su vida e inicia nuevamente el ciclo en otro sitio, quedando los demás en la miseria, porque nos falta lo más elemental, obligados al final a volver a lo más primitivo, a una economía de mera subsistencia.

La parábola del sembrador es ante todo la autobiografía de una persona que funda una nueva religión, Lauren Olamina, nuestra protagonista, desde que es adolescente va dejando constancia de sus pensamientos y sucesos del día a día en su diario, también va escribiendo versos y versículos de un libro que llamará Semilla Terrestre: los libros de los vivos. Octavia escribió esta novela en 1993, pero la acción se desarrolla entre el año 2024 y 2027. Está ambientada en California, en medio de una enorme crisis climática y económica mundial. Es una acertada evaluación del comportamiento humano, cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo nos tratamos y cómo nos relacionamos con el planeta. 

La sociedad está completamente dividida y estratificada, viven en barrios y vecindarios amurallados, los habitantes deben hacer guardias, porque hay intrusiones y robos, son como islas rodeadas de tiburones. Porque los pobres cada vez más son mayoría, los ricos obviamente están mejor resguardados, tienen buenas armas y ejércitos privados de guardas de seguridad y sus alarmas de última generación. Se provocan incendios porque la gente está frustrada, enfadada, desesperada. No tienen capacidad para mejorar sus vidas, pero sí para hacer a los demás aún más desgraciados. La única forma de demostrarte que tienes algo de poder es usarlo. Las masas de saqueadores no iban a dejar a los otros, tras sus muros, con su ropa limpia y bien alimentados, sólo mirar a los de afuera, sucios, con hambre, sed, sin casa y sin trabajo. Cuánta hambre es necesaria acumular para atacar. Los paupérrimos ingresos de los pocos que aún tienen empleos se usan para pagar el agua, porque ya es más cara que la gasolina. También hay una epidemia de adictos a la droga del momento, que causa en ellos deseos de ver arder cosas, lo que suma aún más caos y peligro; así que, es cuestión de tiempo para que todo eso llegue a su puerta.

No ha ocurrido ningún cataclismo, el ser humano ha cambiado el clima del planeta, fenómenos extremos se viven por todo el país, tornados, sequías y una enorme corrupción institucional. Lauren está madurando, está tomando conciencia del peligro y quiere actuar, estar preparada, que todos tuvieran algo tan sencillo como un kit de supervivencia, pero nadie quiere alarmar a nadie. Es su casa, es su gente, pero odia el hecho de que permanezcan impávidos ante lo que pasa fuera. Nos cuenta que padece una hiperempatía, un “trastorno delusivo orgánico” que la hace sentir el dolor ajeno, en teoría también comparte el placer pero en los tiempos que corren, de eso no hay mucho y esto se convierte en un problema añadido. 

En 2027, el horror ha invadido su pequeño barrio, se confirman todos sus temores, no le queda nada y se ha convertido en una indigente, emprende su viaje al norte, donde se supone que aún hay trabajos, al igual que hordas y hordas de desgraciados como ella. Cualquier persona es un peligro. Le toca desaprender todo lo que le han enseñado, patear su esquema de valores, no robarás y roba. No matarás, pero cuando se ve obligada, mata.

Cuando la comunidad y los elementos que la componen fallan, el mundo se vuelve muy peligroso, cuando todo se derrumba lo primero en caer es, por lo general, la mujer y los más débiles; se agravan el racismo y la xenofobia. Ante cualquier situación límite hay quienes se aprovechan y aparecen nuevas formas de esclavitud, pero nada es nuevo, siempre a los de abajo nos ha tocado más o menos el mismo destino, en el sur de Estados Unidos, y en California siempre ha habido productores agrícolas que retienen a gente contra su voluntad, hispanos en su mayoría, para obligarlos a trabajar sin cobrar, y esto no es ficción, lo veíamos en los noticieros en los años 90 y aún de vez en cuando. Las ciudades controladas por grandes empresas son todo un clásico en la ciencia ficción, el protagonista lucha por escapar o derrocarla pero en esta realidad se lucha con uñas y dientes para poder entrar y tener un salario injusto y miserable. 

Las nuevas ciudades empresas también recuerdan mucho a tiempos pasados, pagan en pagarés de la empresa que sólo son aceptados en su propia tienda, deben pagar incluso los insumos para trabajar, el alquiler de las chozas, la comida; los sueldos, para sorpresa de nadie, no alcanzan, así que se vive perpetuamente endeudado con la empresa, sin posibilidad de marcharse ni ser contratados por otros, sólo si ésta te quiere intercambiar o venderte, te convierten en una mercancía más. Peor aún, se puede obligar a trabajar a los niños para pagar las deudas de los padres si estos mueren sin pagar la deuda. Sin educación, sin perspectivas, te convertís en otro más en ese mar de mano de obra no cualificada, que hará lo que sea por sobrevivir. No es casual que siempre las clases altas vayan contra la educación de los que están en la base de la pirámide. 

¿Para qué sirve una religión si ya se está en el infierno? Pues precisamente para sacarlos de ese pasado en descomposición y quizás empujarlos a que se salven y construyan un futuro que tenga sentido. Que rezar sea aprender, sea trabajar, planificar, crear, diseñar, enseñar, centrar nuestras ideas, aplacar nuestros miedos, fortalecer nuestros objetivos. La religión está en todas partes, la realidad es que no existen sociedades humanas sin ella.

Todo aquello que tocáis 

lo Cambiáis.

Todo aquello que Cambiáis 

os Cambia a vosotros.

La única verdad perdurable 

es el Cambio.

Dios 

es Cambio”.

Semilla Terrestre: los libros de los vivos

Una religión sin mitología, misticismo ni magia. Una fuerza a la que nada ni nadie pudiera retar “El cambio”, que no sea un objeto, ni persona sino una verdad. Todo cambia en algún sentido: tamaño, posición, composición, frecuencia, velocidad, pensamiento… Todo objeto vivo, todo trozo de materia, toda la energía del universo cambia de algún modo. No hay una fuerza más omnipresente que el cambio. Semilla Terrestre tiene que ver con la realidad constante, no con figuras de autoridad sobrenaturales.

¿Porqué personificar el cambio llamándolo Dios? El cambio no es más que una idea. Porqué no simplemente insistir en que el cambio es importante. Pero la verdad es que la gente después de un tiempo olvida las ideas, la ideología deja de ser importante, es más, va por ciclos y modas. Es más fácil acordarse de Dios; sobre todo cuando se está asustado y desesperado. Si se quiere una guía o consuelo siempre la gente ha acudido a sus libros religiosos, a la Biblia, al Talmud, al Corán… Lauren aspira que se recurran a las enseñanzas de Semilla Terrestre. Recurrir a una verdad o algo que te recuerde que debes actuar aún cuando los cambios son aterradores, porque la verdad es que también el cambio asusta. Hay gente a la que le reconforta creer que Dios les observa, que los cuida, a otros les parecerá una idea terrible, y hay otros que creen que Dios no se interesa por nada, así que Octavia nos da una razón de más para preocuparnos por nosotros mismos, una razón para crear comunidades y como estamos en una tierra que agoniza, Lauren fija su mirada más allá de Marte, en mundos vivos. Un cielo al que no haga falta morir para llegar a él. 

Además no olvidemos que la religión en Estados Unidos es muy importante, es un país de fanáticos y fundamentalistas religiosos, y durante cientos de años se usó para sostener la esclavitud. La mayoría de sus iglesias evangélicas predican una teología de la prosperidad, si crees en Dios él te recompensa con bienestar y éxito económico, y son la principal herramienta para esparcir el conservadurismo, y paradójicamente, el individualismo, de que cada persona puede salir adelante por sí misma, que la responsabilidad de su pobreza es únicamente suya. Como si ser pobre es un pecado. Cada vez hay menos trabajo, más nacimientos, más niños que crecen sin nada a lo que aspirar. De una u otra forma, algún día todos seremos pobres.

Butler fue la primera mujer negra en ganar los premios Hugo y Nebula de escritura, también la primera autora de ciencia ficción en ganar la beca McArthur Genius, no olvidemos que los autores de este género, arrastraron por mucho tiempo el menosprecio de que se considerara como literatura menor lo que escribían, como historias para raros, nerds y pubertos. Ha sido llamada la madre del Afrofuturismo, por sumergirse en la ancestralidad afro y extrapolarla a toda la raza humana. En este libro hay referencias y paralelismos con la esclavitud, el fascismo, la lucha civil por los derechos de los negros en Estados Unidos o el movimiento del Blackpower. La parábola del sembrador es parte de una trilogía, ella misma contó que estaba trabajando en un tercer libro que no compartiría personajes en común con los dos primeros, desgraciadamente falleció antes de concluirla en el 2006. Espero en otra ocasión hablar de La parábola de los talentos

Esta es una historia que podría decirse épica pero con un enfoque íntimo. Es todo lo dura que debe ser, sin perderse en la inmensidad del horror, el resultado es desgarrador pero también cautivador, en muchos momentos te parás a pensar, qué harías vos; no cae en manierismos, de hablar de fraternidad, simplemente entender qué nos une y remar juntos. Actuar, actuar y actuar porque la vida es cambio y las ideas y los discursos son nada sin acción. Resalto, lo que para mí, es lo más hermoso de esta historia: centrar el futuro y la supervivencia de la humanidad en mujeres negras, latinas, esclavas e inmigrantes y eso siempre será revolucionario. Octavia E. Butler, mujer tenías que ser.

Aceptad la diversidad.

Uníos 

u os dividirán, 

os robarán,

os dominarán

os matarán 

aquellos para quienes sois presas

Aceptad la diversidad 

u os destruirán.”

Semilla Terrestre: los libros de los vivos