Cuentos de un soldado

OMAR ELVIRǁ Las guerras, la violencia, la disyuntiva de matar o morir, son temas que ocupan a la literatura desde el inicio de ésta como expresión escrita y puede que desde antes. Este es el tema principal de Contra Sandino en la montaña (1942) de Manolo Cuadra (1907-1957) y la clave de que, a pesar de haber transcurrido casi ochenta años desde su publicación, el libro pueda resistir una lectura contemporánea. Esto sin demeritar en nada la clara intención de denuncia de su autor, que podría ser vista como anacrónica a estas alturas. De hecho, me parece que por su actualidad, pero también por apelar a los instintos humanos más básicos, el libro perfectamente puede ser de interés para personas de cualquier país medianamente informadas sobre la historia de Nicaragua.

En los nueve relatos que componen el libro, nos situamos durante la guerra que sostuvo Sandino contra la más reciente ocupación estadounidense en Nicaragua (1927-1933). El punto de vista no es el de los generales y políticos, cuyos nombres trascendieron a los libros de historia; aquí la mirada es la del soldado, de ambos bandos, que se debate entre la vida y la muerte en medio del escenario brutal que significa la guerra. Aparentemente el autor, que participó en el conflicto enrolado en la Guardia Nacional, al narrar, toma una posición neutral; sin embargo todo el libro es cruzado por una mirada cuando menos de resignación ante la derrota, que se siente inminente, de los gringos y de la guardia a manos de los sandinistas llegando en algunos pasajes a la franca simpatía por estos últimos. Todo ello a veces pareciera concluir en una visión idealista y hasta moralizante de los hechos, aunque  de ser ese el caso, pienso que la calidad de los cuentos es inobjetable.

 En el libro, recorremos la selva junto a las patrullas de guardias, siempre acechadas por el enemigo, somos testigos de los crímenes y del valor presentes en ambas partes, de las evocaciones nostálgicas de los soldados en el momento de morir y de la desesperación que catapulta el espíritu de supervivencia. Cuadra construye todo eso con una prosa llena de imágenes a veces caprichosas, como es propio de las vanguardias, pero sin volverla cansada o artificial. Una lucha cuerpo a cuerpo es recreada con frases breves y certeras, lo mismo una emboscada o una sesión de tortura. Tal vez, parte del encanto del texto sea la capacidad de presentar todos estos momentos extremos como algo trágico  aunque cotidiano. La vida de las personas tocadas  —o destruidas— por acomodos de poder en los que no ejercen la menor incidencia.

Afortunadamente el Banco Central de Nicaragua rescató esta obra, publicando en 2011 una edición facsimilar, que además puede descargarse de forma gratuita en la página de la biblioteca del banco. Tenemos entonces al alcance un texto fundamental de la narrativa nicaragüense que merece ser leído y discutido.

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